Los mejores recipientes son de barro cocido

La terraza o el jardín son también lugares adecuados si los cultivamos en maceta para tener frutas frescas y disfrutar del placer de cosecharlas uno mismo. Las variedades enanas son las más adecuadas y es posible tener naranjos, imoneros, arándanos, granados e higueras, entre otros.
Debemos tener en cuenta el tamaño del ejemplar adulto, si existen árboles enanos o si pueden podarse lo suficiente como para crecer en una maceta sin darnos complicaciones. Muchas especies aunque sean podadas regularmente dan frutos de tamaño y sabor excelentes. Vas a necesitar un contenedor o maceta de gran tamaño.
Los frutales en macetas deben contar con una mezcla compuesta en un 50 por ciento por tierra de jardín fértil y que drene bien y el resto por turba negra, sustrato universal para plantaciones y arena de río a partes iguales.
Los mejores recipientes son los de barro cocido ya que son muy estables y permiten respirar a las raíces, pero no hay que descartar los de terracota, sin olvidar lavarlos si son nuevos. Los de plástico también son aptos, si bien tienen un menor tiempo de vida cuando son expuestos al sol. Los de madera pueden dar resultados estupendos siempre que estén tratados para que no se pudran. No siempre será necesario comprar una maceta especial, puedes reciclar otro tipo de envases o contenedores y adaptarlos.
Los naranjos y limoneros enanos son perfectos para decorar la mesa de la terraza o el jardín, ya que desprenden un aroma muy agradable.
La poda no solo debe aplicarse a las raíces, sino también a las partes aéreas de las plantas para estimular el crecimiento y la fuerza vegetativa. Los frutales de un año los recortaremos un tercio de su tamaño. Los brotes laterales que pudiera haber los dejaremos en 2-3 yemas. En los árboles de dos años, reducimos el brote central a unas 4 u 8 yemas del brote del año anterior. Los frutales enanos se contentan con una poda ocasiona, basta con suprimir alguna rama que desequilibre la forma general del arbusto.
Cuando compramos los frutales no presentan normalmente una forma regular determinada. Si lo deseamos, podemos darles una estructura rígida, por ejemplo piramidal o globosa, que son las que mejor se adaptan a los árboles en maceta. La primera se articula sobre un tronco bien vertical: distribuimos las ramas por pisos, las más largas cerca de la base y las más cortas, en la cima. Para la segunda, es suficiente dejar 4-5 ramas bien repartidas y regularmente espaciadas.
Recuerda que los árboles frutales no son resistentes a las heladas (este problema no lo tenemos en Jardines del Teide, aunque si algún temporal, por lo menos una o dos veces al año), así que tanto en una situación como la otra, los cultivados en maceta son más fáciles de proteger que los cultivados en un jardín (salvo que estén en un contenedor).
La maceta donde los plantes debe ser grande y profunda, y el suelo, rico en nutrientes y con buen drenaje. Los frutales, aunque sean enanos, necesitan espacio para que los frutos maduren a pleno sol.